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El 48,5% de la gente ocupada en
relación de dependencia, como cuentapropista, técnico,
profesional o dueño tiene empleos informales o precarios que, en
su gran mayoría no están registrados o son "en negro", según el
Ministerio de Trabajo.
Así, sobre 7,3 millones de personas ocupadas en 49 ciudades o
distritos del país que engloba la medición oficial, 3,5 millones
son empleos precarios, informales, de baja o nula productividad.
De este total, 1,7 millón son asalariados, 1,6 millón son
cuentrapropistas y unos 200.000 son patrones o dueños.
El mayor número de empleo precario corresponde a los
asalariados, pero en proporción a la gente ocupada entre los
cuentapropistas el trabajo informal trepa al 86%. Y entre los
dueños orilla el 70%.
La medición oficial no incluye las zonas rurales donde la
informalidad o precariedad supera los márgenes urbanos.
En los últimos años, con la recesión y la crisis financiera, el
trabajo informal pegó un enorme salto. Esto se debió a que las
empresas fueron achicando sus dotaciones de personal. Y una
parte de la gente que perdió el trabajo encontró alguna
ocupación en changas o trabajos informales, no registrados o "en
negro". Otro sector de los desempleados encontró alguna
ocupación en planes oficiales de empleo, de corta duración, en
trabajos comunitarios, sin Seguridad Social.
Si al 48,5% de gente ocupada precaria, que no cuenta con aportes
jubilatorios, se agregan los 2,1 millones de desocupados de esas
regiones, el 60% de la fuerza laboral estaría en la informalidad
y sin cobertura social.
Esto tienen dos consecuencias:
· El empleo informal realimenta la economía oculta. Como los
ingresos de esa gente no están registrados, generalmente dan
lugar a compras "en negro". Todo ese movimiento económico se
desenvuelve al margen de la red bancaria y elude las
obligaciones de la AFIP.
· Los ocupados en forma precaria, informal o "en negro" no
tienen derecho a la jubilación y pensión o a la atención médica
de la obra social. En el caso de los asalariados tampoco cobran
el seguro de accidentes de trabajo y de desempleo, si son
despedidos.
Santa Rosa, con el 64,2%, es la ciudad que encabeza el ranking
del trabajo informal, seguida de Posadas con el 62,3%. En el
Gran Buenos Aires es del 49,3%, mientras en la Ciudad de Buenos
Aires afecta al 36,6% de la gente ocupada.
El trabajo precario más notorio es el servicio doméstico, los
que reciben los planes oficiales de empleo y en gran parte los
trabajadores de construcción. También en muchas actividades que
adoptaron la "tercerización" y el empleo con contratos de
locación de servicios.
La mayoría de los trabajos informales son de pocas horas lo que
potencia la precariedad de ese empleo. Según la cartera laboral,
el 15% de la gente ocupada trabaja menos de 20 horas semanales.
Y otro 25% trabaja entre 20 y 35 horas por semana, cuando lo
normal son las 40, 45 o 48 horas por semana.
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