LA
CRISIS POLÍTICA: NUEVAS CARAS Y NUEVOS DESTINOS
Crear empleo es la obsesión de Bullrich |
Complemento con la política económica
Patricia Bullrich se fijó una misión que define como "obsesiva": mejorar la cantidad y la calidad del empleo. Pero desde el vamos no plantea cotos de caza ni lugares estancos. "Hay que estar acompañados por la política económica y potenciar los planes que en el país se realizan."
Dice que "hay un interés común" que la acompañará en el diálogo con el sindicalismo: "Todos queremos que haya más trabajo, y ello debe ser por medio del diálogo y no del conflicto".
La dirigente peronista pertenece a la Alianza y es, paradójicamente, la primera ministra de Trabajo del país y nombrada por un radical.
Significa para ella un desafío que la entusiasma. Uno más entre tantos de sus 43 años, desde sus inicios como militante de la Juventud Peronista y opositora de Raúl Alfonsín en 1983, hasta la diputación que obtuvo en 1993 con Carlos Menem para pasar a ser opositora del ex presidente en 1995.
¿Cambiante? Es que la Alianza la llevó ahora al primer lugar de la política, después de ser aliada de Gustavo Beliz cuando denunció el "nido de víboras" que rodeaba al menemismo.
-¿Le sorprendió que el presidente De la Rúa la designara en el Ministerio de Trabajo?
-Sí, claro. Anteayer me llamó por teléfono para preguntarme cómo analizaba la política laboral y si quería formar parte de ella. Le di mi punto de vista. La sorpresa fue cuando ayer me citó a la Casa de Gobierno y me dijo que quería que me hiciera cargo del ministerio. A mí siempre me gustaron los desafíos. Lo importante en política es saber cuál es el rumbo a tomar. Somos médicos clínicos. Lo que sí tenemos que hacer es elegir bien la gente que a una la pueda acompañar en la gestión.
-¿Y a usted quién la acompañará?
-Todavía tengo que interiorizarme de algunas cosas. Por eso después de la asunción en la Casa de Gobierno me reuní en Trabajo con Flamarique, y sólo mañana (por hoy) voy a anunciar mi gabinete.
-¿Pero habrá cambios entre los que integraron la gestión de Flamarique?
-Los habrá, pero no quiero que mis colaboradores se enteren por los diarios y quiero hablar con ellos primero.
-¿Cuáles serán los objetivos en su nuevo cargo?
-Voy a plantearme como objetivo muy concreto el trabajar obsesivamente en mejorar la cantidad y la calidad del empleo. Los ministerios de Trabajo tienen que estar acompañados por la política económica, potenciar y agregar valor a cada uno de los planes generales que en el país se realizan. Si hay un plan de infraestructura, puedo hacer un mapa de todos los nichos de trabajo que el mismo toma. Pasa con la construcción, la tecnología; hay miles de temas, y cada uno de ellos puede dar una formación especial, ayudar a las Pyme para ocupar ese lugar; allí se crea empleo.
-¿Se le puede dar al Ministerio de Trabajo una función clara que exceda la de significar una lucha de poder de corporaciones sindicales y empresariales?
-Tiene que dejar de ser un lugar de conflicto para ser el del interés común. ¿Qué me puede acercar a mí a Moyano (Hugo), a Daer (Rodolfo) o a De Gennaro (Víctor) ? Que todos queremos que en la Argentina haya más trabajo, y calificado. Podemos discutir, pero no podemos fallar en que no puede ser el conflicto el que guíe la relación.
-Usted es la primera ministra de Trabajo de la Argentina, y siendo peronista la nombró un radical...
-(Se ríe) Qué ironía. Pero como fuere, a mí me da mucha felicidad estar en esta función. Desde aquí empezó Perón (Juan Domingo).
-¿Cree que las denuncias sobre Flamarique, su antecesor, respecto del supuesto soborno en el Senado por la ley laboral, pueden ensombrecer su gestión?
-El Presidente dio una respuesta. Está clara la moral del Gobierno. Y hay una ratificación de las personas que fueron acusadas. Aunque fue una situación política conflictiva, saldremos con mucha fuerza.
-¿Cree que Alvarez puede sentirse molesto porque usted haya ocupado un ministerio que le correspondía al Frepaso?
-No lo creo. Alvarez tiene construida una idea de una nueva política. Y en ella el reparto político no existe. Allí hay espacios de gestión y perfiles, y no que uno vaya para un partido y otro para otro.
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La Nación
(Argentina), Jueves 06 de octubre de 2000 |
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