EVALUACIÓN DE ANALISTAS Y EMPRESARIOS:
Rigidez en Mercado Laboral Afecta a Empresa y Trabajadores |
El proyecto ya presenta inconvenientes, sumándose ahora el intento de modificar la negociación colectiva y el reemplazo en huelga.
Nada de fácil se presenta el panorama para el futuro presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC). Además de heredar la conducción de la principal organización empresarial del país, el sucesor de Walter Riesco deberá lidiar desde el primer momento con el fantasma de las reformas laborales.
Ya es un hecho que el actual timonel de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Ricardo Ariztía, será elegido el próximo martes como nuevo presidente de la CPC. Y en ese caso, ya tiene claro cuáles serán los primeros pasos a seguir.
Independientemente de los saludos de rigor que seguramente sostendrá, Ariztía adelantó su intención de reunirse - a la cabeza de la SNA o de la CPC- con el Primer Mandatario Ricardo Lagos para plantearle "este tema y varios más".
Hace unos meses, el ministro del Trabajo, Ricardo Solari y el propio Presidente Ricardo Lagos se comprometieron a que los temas más conflictivos de la reforma laboral sólo serían retomados cuando existiera un amplio acuerdo entre trabajadores, empresarios y Gobierno.
En un cambio de opinión que no cayó nada bien a interior del empresariado, el Gobierno resolvió retomar, a nivel prelegislativo, la discusión de una serie de normas referidas a la negociación colectiva.
"El escenario de las reformas no es bueno para el país. Hay una utilización política de un tema muy sensible como es el empleo, así que trataremos de contribuir a hacer una reforma laboral proempleo", señaló.
A la investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo (ILD), Rosanna Costa, le parece un profundo error volver a postular que se pueden obtener beneficios por la vía de modificar la negociación colectiva y terminar con el reemplazo en caso de huelga.
Inicialmente se pensaba que este proyecto buscaba formas de flexibilización del mercado laboral. Es lo que se está usando en diferentes países para ajustarse a la rapidez con que cambian y se transfieren las tecnologías y poder sobrevivir a una competencia con mercados crecientemente integrados, lo que va en beneficio de la empresa y de los trabajadores.
La visión de la economista es que la negociación colectiva debe tener como norte que la remuneración crezca de acuerdo a la productividad, como ha venido ocurriendo en el país y si eso cambia, lo único que puede pasar es que se produzca una pérdida de puestos de trabajo y que el desempleo el próximo año no sea el 8% que se está proyectando, sino más.
La idea de ampliar la negociación colectiva fuera del ámbito de la empresa fue impulsada el año pasado por el Gobierno de Eduardo Frei y encontró un amplio rechazo entre parlamentarios opositores, empresarios e, incluso, algunos sectores del propio oficialismo.
El tema no fue incorporado en el proyecto de reforma laboral que ahora impulsa este gobierno. Sin embargo, tras el congreso que la Concertación realizó el fin de semana pasado, el fantasma de lanegociación colectiva fuera de la empresa, de nuevo se hace presente.
"Hemos perdido todo lo ganado desde el año pasado hasta hoy día. Sorpresa tras sorpresa, estamos nuevamente en fojas cero. Esperamos que la prudencia logre logre resolver el problema", señaló Ariztía.
Aparte del intento de introducir estas nuevas rigideces, ya el proyecto original tiene una serie de limitaciones, dice Rosanna Costa, aludiendo a la forma en que está planteada la flexibilidad laboral. Primero la empresa debe negociar con el sindicato, luego deben aprobarla los trabajadores y después de ello, la Dirección del Trabajo tiene la última palabra.
Reconoce que el esquema actual sobre horarios de trabajo es muy rígido, pero el cambio que se propone resulta ser demasiado estructurado e incluye limitaciones de horas, en circunstancias que la flexibilidad pactada va mucho más allá de eso. También se trata, por ejemplo, de premiar en forma diferente la productividad del trabajador.
Además, el proyecto establece nuevas facultades para la Dirección del Trabajo, como el enviar un informe al juez cuando considere que la empresa está realizando una práctica antisindical y para el magistrado ese informe es considerado veraz, por lo que la empresa tiene que probar en contra de lo que dice la Dirección del Trabajo.
El timonel saliente de la CPC, Walter Riesco, señala que el momento más difícil que le tocó enfrentar a la cabeza de la multigremial fue la tramitación de las reformas laborales del año pasado. "Se quiso dar curso a una reforma que era muy mala para el país y para los trabajadores. Eso es producto de la irresponsabilidad política".
Advierte que el "zigzageo" en este tipo de políticas retiene a los empresarios para emprender nuevos proyectos, lo que retrasa aún más la reactivación del país.
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El Mercurio (Chile), Viernes 15 de diciembre de 2000 |
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