Chile
Las reformas laborales son el último as bajo la manga de Lagos

SANTIAGO -- El gobierno del socialista Ricardo Lagos está empeñado en reformar la legislación laboral de Chile para ponerla a tono con las exigencias de la economía moderna, pese a la reticencia de empresarios y trabajadores. 

Las reformas laborales parecen ser el último as bajo la manga del presidente, que paulatinamente ha debido postergar sus promesas electorales, como la de la creación de nuevos empleos, en vista de una economía cada vez más reacia a la reactivación. 

Las modificaciones a las normas laborales serán enviadas al Congreso en octubre. Mientras tanto, las autoridades buscarán un acuerdo con las partes involucradas. 

"Es una modernización que apunta a poner el mercado laboral chileno de acuerdo a los desafíos de la economía internacional y de la nueva economía", dijo el ministro de trabajo Ricardo Solari. 

El gobierno cree que el crecimiento de Chile se aleja de la mera exportación de materias primas y se acerca al entorno más complejo de los servicios, que abre otros desafíos a empresarios y trabajadores. 

La lección de la crisis

La población activa de Chile está compuesta por cinco de las quince millones de personas que habitan el país. Pero actualmente más de 500 mil están desempleados, como resultado de la crisis que en 1999 sumió a la economía en su primera recesión en casi dos décadas. 

En el primer semestre de este año, la economía creció un 5,8 por ciento, pero la inversión se contrajo un 3,3 por ciento y el desempleo trepó a un 10,2 por ciento en el trimestre mayo- julio. 

El gobierno, que asumió en marzo con la promesa de crear 200.000 nuevos empleos, sabe ahora que esa meta no se cumplirá. 

"En Chile la desocupación está vinculada a problemas graves de empleabilidad de parte importante de su fuerza de trabajo, debido a su baja escolaridad que ya empieza a tener efectos muy negativos sobre una economía que se diversifica", dijo Solari. 

"La crisis lo ha puesto claramente en evidencia. Las empresas que sobrevivieron lo hicieron porque tuvieron que reducir sus dotaciones y quedó una masa de desempleados importante que va a ser difícil que se absorba", agregó. 

La fórmula mágica a la que pretende apelar el gobierno para combatir el desempleo es la flexibilización. 

"La reforma tiene su centro en lo que hemos llamado flexibilidad pactada", dijo Solari. 

"Consiste en que los empresarios y los trabajadores van a poder establecer en conjunto sus condiciones de funcionamiento, teniendo las normas laborales como una especie de estándar básico, más que como un parámetro rígido a cumplir", añadió. 

En la práctica, ello implicaría crear diversas modalidades de contrato para los trabajadores: de reemplazo, a tiempo parcial, de servicios a terceros y de formación de jóvenes entre 18 y 24. 

El modelo ya se ha probado con éxito en países como España y Francia, aseguró Solari. "En España se han minimizado los costos del despido, pero se ha demostrado que ha mejorado significativamente la calidad de los contratos". 

Duros de convencer


Aunque durante meses las autoridades se han sentado a dialogar con empresarios y trabajadores para convencerlos de las bondades de la reforma, persisten resquemores por un lado y otro. 

Los trabajadores no quieren hablar de flexibilidad laboral, porque creen que ella sólo mermará sus ya alicaídos derechos. 

Los empresarios también tienen lo suyo. Simplemente creen que cualquier reforma ahora es inoportuna y que aumenta la incertidumbre que hace avanzar la reactivación a paso de tortuga. 

Pero Lagos no quiere echarse atrás, aunque sí aceptó obviar del proyecto cuestiones conflictivas, como la eliminación de la contratación de trabajadores suplentes durante las huelgas y la negociación colectiva entre las empresas. 

Sin embargo, Solari advierte que están todas las energías puestas en eso y que ya no hay vuelta atrás. 

"El presidente Lagos tenía el compromiso de enviar esta reforma este año y ese compromiso hay que cumplirlo". 

Cnnenespanol.com (Con información de Reuters), Viernes 15 de septiembre de 2000

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