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La situación de la fuerza laboral colombiana es explosiva:
6,9 millones de personas están subempleadas y 3,1 millones
desocupadas. En consecuencia, la demanda no despega y menos
aún la actividad productiva, condición indispensable para
crear empleos
Subempleado es quien trabaja en condiciones inferiores a las
que podría, el que tiene una jornada laboral inferior a 48
horas a la semana y el que está peor remunerado de lo que
debería. Ese es el caso de Esperanza Cáceres que en los
últimos tres años ha trabajado como vendedora de prendas de
vestir, de acciones, de publicidad, de perfumes y lociones. Ha
adquirido experiencia en este campo, pero no en el que se
preparó académicamente: es comunicadora social y productora de
televisión. “No es justo que no pueda explotar las capacidades
y habilidades que demostré cuando estudiaba. Además, lo que me
han pagado como vendedora está lejos de mis expectativas y
necesidades económicas”. Esperanza se graduó en 1999, el peor
año que haya registrado la actividad económica colombiana
(cayó 4,3%), cuando las tasas de desempleo y subempleo, hoy en
16% y 35,5% respectivamente, aceleraron su carrera ascendente
y llegaron en 2000 a escalas no conocidas en el país. La
situación de la fuerza laboral colombiana es explosiva: 6 de
cada 10 trabajadores se encuentran subempleados (6,7
millones). La pobreza afecta a 31 millones de personas. En
consecuencia, la demanda no despega y menos aún la actividad
productiva –que apenas creció 0,5% en el primer trimestre y se
estima 1,5% para el semestre– condición indispensable para
crear empleos. De los 6,7 millones de subempleados, 2,8
millones son jefes de hogar. El ministro de Salud y Trabajo
(E), Juan Luis Londoño, ratifica la gravedad del problema: “el
desempleo golpea a 700.000 jefes de hogar, 400.000 son muy
pobres”. Estos números son apenas el abrebocas de un cuadro
aterrador: cada año, las empresas despiden a 30% de los
trabajadores. El presidente del Consejo Nacional de
Planeación, Ernesto Parra Escobar, dice que el subempleo nace
como una estrategia de supervivencia de la población, que no
encuentra empleo de calidad y remuneración apropiada y se
refugia en la informalidad. Eso sí que lo saben bien los
colombianos, que tienen merecida reputación de campeones del
rebusque: en estas andan 915.359 personas que han pasado por
centros de educación superior y 515.273 que cargan con el
título de profesionales y técnicos. Crecimiento, la única
salida En Colombia, según el Departamento Administrativo
Nacional de Estadísticas, DANE, hay 2,3 millones de hogares
con cuatro personas. La mitad registra por lo menos un
subempleado. Y es que el empobrecimiento ha sido otra de las
consecuencias negativas del desempeño económico reciente:
según Parra Escobar, 10% de la población de mayores ingresos
concentra 58,4% de los ingresos totales, mientras que el 10%
más pobre recibe apenas 0,3. % De acuerdo con el economista
Julio Silva Colmenares, el ingreso de no menos de 4,5 millones
de hogares ha sufrido un fuerte deterioro en los últimos años.
Lo más probable es que allí estén incluidos los 1,3 millones
de hogares con desocupados y subempleados reportados por el
DANE entre abril y junio.
Jorge Correa - El Tiempo/Bogotá |