Ecuador
Empleo. Quienes salieron, invirtieron sus liquidaciones en microempresas. Computación, transporte y ventas son las actividades. No todos tienen éxito.
Muchos ex empleados de bancos se dedican a las ventas 


Sus hojas de vida circulan por empresas, agencias colocadoras de empleo e incluso en varios bancos operativos.

Los ex trabajadores de la banca cerrada constituyen otra cara de la crisis financiera desatada desde 1999 en el país.

Algunos lograron insertarse de nuevo en la actividad financiera, pero se enfrentaron a un mercado más estrecho que los obligó a aceptar salarios reducidos. Otros optaron por instalar su propio negocio.

De los bancos cuya matriz estaba en Guayaquil (hoy en la AGD) salieron entre 1999 y el 2001 más de 3 000 personas a nivel nacional.

La masa laboral de Filanbanco, cerrado hace un año, y del Banco del Pacífico, que a partir de octubre de 2001, recortó personal, engrosa la nómina de ex empleados bancarios.

La sobreoferta provocó que las pocas plazas disponibles en el sector se cubran con sueldos devaluados. La mayoría restante apostó a otras formas de sustento aprovechando lo que recibieron por concepto de liquidaciones laborales.

Esa fue la filosofía que aplicó Ringo Mieles, de 34 años, quien fue administrador de seguridad del área de Sistemas de Filanbanco durante 17 años. Ganaba entre 600 y 700 dólares mensuales.

Decidió juntar su capital con el de otros colegas para crear una empresa de asesoramiento, instalación de redes, soporte de usuarios, programación, análisis y diseño de sistemas informáticos. Pero aún no poseen oficina particular.

Su organigrama de trabajo comprende una cadena de entre 30 y 40 personas que se contacta vía celular, correo electrónico y 'beeper'. "Si uno del grupo se entera de algún cachuelo, inicia la cadena. Entre todos
armamos el conjunto necesario para el proyecto".

En el equipo hay ingenieros eléctricos, programadores, electricistas, ingenieros mecánicos y más, que aseguran trabajos temporales de tres a cuatro meses en todo tipo de compañías, especialmente cibercafés y empresas ganaderas y agrícolas.

La ganancia depende del trabajo. Unas veces obtienen 400 dólares al mes. Otras, hasta 1 500 y tienen la opción de atender varios proyectos.

En cambio, a Francisco Morales, de 27 años, la suerte no lo acompañó al salir del ABN Amro Bank, entidad holandesa que cerró sus oficinas en Ecuador en 2001. A pesar de que las agencias y cartera de clientes se vendieron al Banco del Pichincha, no todos los empleados fueron contratados.

Morales intentó salir adelante con un frigorífico que montó para distribuir pollos, pero a los cuatro meses se dio cuenta de lo poco rentable que resultaba. Pensó que su experiencia de tres años en el área de Cartera del ABN le serviría para obtener un empleo similar. "Dejé currículos como hojas volantes en esta ciudad".

Lo que obtuvo fue totalmente diferente. Un trabajo como visitador médico en la compañía Bagó SA. Lleva allí cerca de un año y gana alrededor de 800 dólares mensuales.

La venta de mercaderías al por mayor fue la solución que encontró hace seis meses Yadira Franco, de 22 años. Ella trabajó en el departamento de Recursos Humanos del Banco del Progreso y después del cierre, pasó a formar parte de la AGD, como uno de los empleados de la banca compactada.

Como su contrato allí terminó, se asesoró con un tío que vende ropa, artículos de bazar, vajillas y más artículos importados de Panamá.

Ahora cuenta con sus propios clientes. Pero cursa segundo año de Ingeniería Comercial en la Universidad Espíritu Santo y lo que gana le alcanza a medias.

Las limitaciones

La experiencia . Según Wilson Cedeño, director del Centro de Investigaciones Económicas de la Espol, la mayoría no tenía mucha experiencia. "Varios estaban estudiando alguna carrera".

Sin asesoría . Cedeño dice que la poca preparación los llevó a montar por su cuenta y riesgo, negocios en los que no tenían asesoramiento.

www.elcomercio.com (Ecuador), Miércoles 17 de julio de 2002

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