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El organismo internacional revela cómo entre 1990 y 2002 la
economía venezolana empeoró su situación social, mientras que
las otras naciones lograron reducir la población excluida
El más reciente informe de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe, referido a la situación social de la región,
destaca cómo el crecimiento económico en la mayoría de los
países de la región se caracteriza por un bajo dinamismo e
inestabilidad que perjudican los planes de reducir la pobreza,
pero en ese documento se alerta que el caso venezolano es uno de
los más preocupantes, sobre todo cuando a principios de los 90
se había establecido la meta de reducir a la mitad los niveles
de pobreza extrema.
“Es interesante constatar que en este caso sólo Venezuela
presentó un retroceso respecto de los niveles prevalecientes en
1990”, señala la Cepal en el documento. “El resto de los países
logró algún tipo de avance hacia la meta”, agrega.
De esta manera, el organismo internacional indica cómo en los
años 90, durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, el
nivel de pobreza representaba 43,8% de la población y 14,6% de
los habitantes de ese momento eran indigentes. Luego de la
gestión de Pérez vinieron los mandatos de Rafael Caldera y Hugo
Chávez sin que esos valores se hayan reducido; por el contrario,
aumentaron.
El panorama venezolano revela que 48,5% de la población se
encuentra en situación de pobreza y 21,2% es indigente.
En cambio, la situación de América Latina –en promedio– va en
vía contraria a la de Venezuela, porque a principios de la
década pasada 48,3% de los habitantes de la región se
consideraban pobres y 22,5% eran indigentes; mientras que para
este año, 43% de los latinoamericanos son pobres y el porcentaje
de indigentes se reduce a 18,6%.
Uno de los registros positivos se da en Chile, que en 12 años de
democracia y sin abandonar la política económica de apertura que
dejó el régimen dictatorial de Augusto Pinochet logró reducir la
pobreza de 38,6% a 20%, mientras que el nivel de indigencia
disminuyó de 12,9% a 5,4% de los habitantes de esa nación.
También las economías de Brasil y México muestran avances al
haber reducido los niveles de población pobre, con valores de
36,9% y 42,3% de sus habitantes, respectivamente, cuando a
principios de los años 90 en cada caso mostraban porcentajes de
48% y 47,8%.
Asimismo, Costa Rica en los últimos años disminuyó la pobreza de
26,2% a 21,7% y el número de indigentes representa 7,8% de los
habitantes de esa nación.
Un año malo
En el informe de la Cepal también se reiteran los cálculos que
tiene ese organismo internacional sobre el comportamiento de la
economía para este año, y advierte que los tres países que
registrarán una mayor contracción serán Argentina, cuya caída en
la actividad económica se proyecta en 15% del producto interno
bruto, y Uruguay y Venezuela, donde se espera un derrumbe de 5%
del PIB en cada uno.
“Esta expectativa de un crecimiento negativo se traduciría en un
incremento de la pobreza proyectada al año 2002”, señala la
Cepal. “Es de esperar que el mayor incremento de la pobreza se
vuelva a producir en Argentina (...), también se podrían
registrar aumentos importantes en Venezuela, Paraguay y Uruguay,
y es probable que sólo en Perú y República Dominicana se
produzca una reducción leve de la pobreza”, indica el documento.
Pese a la situación adversa, la comisión todavía considera
factible la meta de reducir a la mitad el nivel de pobreza
extrema para el año 2015, como fue el objetivo que se
establecieron los mandatarios de las Naciones Unidas que
suscribieron hace un año la Declaración del Milenio.
Sin embargo, para cumplir con ese objetivo, la Cepal considera
que se requieren políticas que fortalezcan la capacidad de
crecimiento económico y mejoren la distribución de los recursos,
aspectos que no se han logrado en Venezuela entre 1990 y 2002.
El caso argentino
En el informe de la Cepal se hace una aclaratoria sobre la
situación de Argentina, sobre todo porque este país durante la
primera parte de los años 90 apareció como uno de los que había
logrado una reducción en sus niveles de pobreza, gracias al
control de la inflación.
En el documento se indica que aún se desconocen las cifras de
aumento de la pobreza, debido al agravamiento de la crisis
económica y social de ese país desde finales del año pasado y
buena parte de 2002.
“En los últimos meses, debido a factores como el marcado
deterioro del poder adquisitivo del peso argentino, el creciente
desempleo y la falta de una red de protección para los más
necesitados, se ha producido un retroceso drástico en las
condiciones de vida de la población, cuyo verdadero alcance está
aún por precisarse”, menciona la Cepal.
El organismo se remite a recoger cifras provisionales del
instituto de estadística argentino, que muestran cómo Buenos
Aires revirtió su tendencia de reducir el número de personas en
situación de exclusión y ahora revela cómo en tres años la
población que sólo tiene recursos para cubrir su alimentación
aumentó de 26,7% a 49,7% mientras que la indigencia saltó de
6,7% a 22,7%.
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