La economía de los países latinoamericanos y del Caribe ha comenzado a recuperarse, sin embargo, esta recuperación no ha sido suficiente como para producir un impacto positivo sobre los elevados índices de desempleo, señala un informe de la OIT.
En Panamá, a pesar de que los analistas han predicho un aumento del desempleo del 13% al 16% de la Población Económicamente Activa (PEA), la OIT observa algunos avances en el terreno laboral a lo largo de la década de los noventa. A comienzos de la década, debido a los problema de la crisis de 1987-1999, el desempleo era de casi el 20%. En 1995, el mismo índice era del 14% y en el 2000, las cifras oficiales -hasta agosto de este año- eran del 13.3%.
No obstante, algunos economistas insisten en que la desocupación real es mayor, y que podría haber aumentado desde agosto de este año.
Un informe de la Dirección General de Comercio Interior indica que en los meses de septiembre y octubre se cancelaron unas 436 licencias comerciales e industriales, lo que pudiera haberse reflejado en la pérdida de un número indeterminado de puestos de trabajo.
El crecimiento regional del año 2000 será del 3%. No obstante, la tasa de desempleo permanecerá cerca del 9%, un nivel semejante al registrado en 1999.
Ello significa que unos 19 millones de trabajadores seguirán desempleados en América Latina. Entre los desempleados, las mujeres y los jóvenes continúan siendo los más afectados, particularmente los últimos, cuya tasa de desocupación duplica el promedio regional.
En Panamá, el crecimiento económico (2.2%) fue menor al promedio latinoamericano y el desempleo mayor al promedio.
Como algo positivo, el informe también señala que en Panamá el salario mínimo rinde bastante más que el de la mayoría de los países de la región .
En términos generales, el mercado regional de trabajo ha reaccionado en forma lenta a la recuperación económica. Algunos indicadores así lo señalan:
Los salarios industriales y mínimos crecieron en 1.2% y 0.5%.
La productividad aumentó un 1.3%.
La inflación se redujo de 8.4%, el primer semestre de 1999, a 7.9%, en el mismo periodo del 2000.
La oferta de mano de obra tuvo una expansión similar a la de la demanda (3.2%, la oferta; 3.0%, la demanda), lo cual explica que el desempleo no disminuyera.
Entre 1990 y el 2000, siete países registraron una mejoría en su desempeño laboral. Ellos fueron Chile, Costa Rica, El Salvador, Honduras, México, Panamá y Perú. Otros tres se mantuvieron sin variaciones: Bolivia, Brasil y Uruguay.
En cinco (Argentina, Colombia, Ecuador, Paraguay y Venezuela), la situación laboral se deterioró.
Chile y México mostraron las mejorías más favorables en cuanto a la condiciones laborales.
También mostraron mejorías, aunque menores, Argentina, Uruguay y Venezuela. Cambios favorables, aunque pequeños, se observaron en Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Panamá y Perú.
El balance de las condiciones laborales mostró pérdidas en Brasil, Colombia, Ecuador y Paraguay.
Las proyecciones de la OIT prevén en el año 2001, una disminución del desempleo en cerca de un punto porcentual.
El número de horas anuales trabajadas en la región se ha mantenido en torno a las mil 800 anuales, con regulaciones legales que norman las jornadas semanales entre 44 y 48 horas.
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