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Hoy el país cumple una semana de paro, lapso en el que los
venezolanos han visto agudizar la crisis política y cuyo
episodio más dramático fue la masacre de Altamira
02/12/2002
A las 6:00 am comenzaba al cuarto paro que ha afrontado el
gobierno de Hugo Chávez. Las calles de Caracas se vieron
parcialmente desiertas, sobre todo en las zonas del este. En el
centro y oeste de la ciudad la movilización fue un poco mayor.
Al final de la tarde oposición y oficialismo declaraban el éxito
y fracaso del paro, respectivamente. Según la Confederación de
Trabajadores de Venezuela “casi 80% de los sectores productivos
acataron el llamado a huelga”. Mientras, la ministra del
Trabajo, María Cristina Iglesias, afirmaba lo contrario y
argumentaba que 81% de la población rechazó la paralización.
En el sector petrolero la convocatoria fue acatada. El resultado
fue un llamado a prorrogar el paro durante 24 horas más. Se
convoca a realizar cacerolazos todas las noches siguientes a las
8:00 pm.
03/12/2002
Una multitud concentrada en la llamada plaza de la meritocracia
fue repelida por la Guardia Nacional con gases lacrimógenos y
perdigones que impactaron los cuerpos de quienes manifestaban
pacíficamente en contra del Gobierno. Los periodistas que
cubrían los hechos fueron golpeados y empujados por los
uniformados.
Ante estos acontecimientos, la oposición decidió proseguir con
la paralización y convocó a realizarla de manera activa por lo
que en todas las ciudades del país se concentrarían en lugares
precisos para efectuar acciones de calle, pacíficas. El
oficialismo también invita a un cacerolazo, a su favor, pero a
las 10:00 de la noche.
4/12 /2002
Tripulantes del supertanquero Pilín León, perteneciente a la
flota de PDV Marina, anunciaron el anclaje indefinido de la nave
en el lago de Maracaibo. Igualmente, cinco buques (entre ellos
uno de Petrozuata) estaban fondeados en las costas de
Anzoátegui. Se registraron enfrentamientos entre oposición y
oficialismo en varias regiones del país. Se realizó una marcha
que partió desde Pdvsa Chuao hasta el hotel Meliá, donde se
entregó al secretario general de la OEA, César Gaviria, un
documento en el que se le solicitó la aplicación de la Carta
Democrática Interamericana a Venezuela. La oposición decidió
extender la protesta por 24 horas en vista de los resultados
obtenidos y por la presión del sector petrolero.
05/12/2002
Continuaron las acciones de calle en todo el territorio nacional
y se convocó a una marcha que partiría desde las instalaciones
de Pdvsa Chuao hasta Pdvsa La Campiña, pero a pesar de la masiva
concurrencia no se pudo llevar a cabo, porque en las
inmediaciones de esa última sede se reunieron adeptos al
Gobierno, por lo que la oposición decidió no caer en
provocaciones. En la noche el ministro de Educación, Aristóbulo
Istúriz, informó que “la actividad económica y laboral del país
está funcionando plenamente” por lo que desconocían los alcances
del paro y decidieron volver a la Mesa de Negociación y
Acuerdos. Continuaron los cacerolazos en pro y en contra del
Gobierno, así como la presencia de opositores en las calles de
la capital.
06/12/2002
A las 7:15 de la noche un pistolero acaba con la vida de varias
personas en la plaza Francia de Altamira y deja cerca de una
veintena de heridos. El sospechoso es detenido, al igual que
otros sujetos que rondaban el lugar. La Mesa de Negociación
entra en un punto muerto. Renuncia la junta directiva de Pdvsa .
07/17/2002
Se paraliza la refinería El Palito. La Armada tomó militarmente
el buque Pilín León fondeado en el lago de Maracaibo para tratar
de llegar a un acuerdo con la tripulación.
Las aerolíneas Aserca, Avior y Santa Bárbara y la Asociación de
Pilotos del canal de navegación del Orinoco se suman al paro. Se
producen dos marchas: una oficialista desde El Valle hasta la
avenida Urdaneta y otra de la oposición desde Pdvsa Chuao hasta
el Unicentro El Marqués. Se reanuda la Mesa de Negociación y
Acuerdos.
08/12/2002
El abastecimiento de combustible entra en una fase crítica.
Varias estaciones de servicios en la ciudad capital tienen que
cerrar y se desata una ola de compras nerviosas.
Se llevan a cabo los sepelios de los caídos en Altamira.
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