Venezuela
4.600 empresas cerraron y 1,7 millones de personas no encuentran empleo



Las primeras palabras de Hugo Chávez Frías luego de ser proclamado por segunda vez como presidente de la República por el Consejo Nacional Electoral, en agosto de 2000, fueron “invoco el amor a la patria; invoco la esperanza y lo mejor que podamos tener los venezolanos para dedicarnos, de ahora en adelante, a la reconstrucción social y económica de Venezuela, que es la esencia de la revolución”.

Sin embargo, a lo largo del camino, el tema económico volvió a quedar relegado al político. Las promesas de generar empleo y promover la inversión privada no se han concretado.

Por el contrario, 1,7 millones de personas no tienen trabajo, otras 4,9 millones se desempeñan en la economía informal o realizan alguna actividad por su propia cuenta.

La industria manufacturera empleaba en 1998 a 526.997 personas; a mayo de este año se habían perdido 165.661 puestos de trabajo. Igualmente, de 11.539 industrias existentes hace tres años, han cerrado 4.666 empresas. En el sector comercial la situación no es distinta: 400.000 personas quedaron desempleadas en el primer semestre de 2002. Las ventas han caída 60%, mientras que los precios se han disparado entre 15% y 40% producto de la devaluación del bolívar frente al dólar en aproximadamente 76% desde el 13 de febrero, cuando se adoptó el esquema de libre flotación del tipo de cambio de acuerdo con la oferta y la demanda.

El producto interno bruto (la cantidad de bienes y servicios producidos por la economía en un año) cayó en 4% en el primer trimestre, y la inflación acumulada de enero a julio ascendió a 22%, muy lejos de la meta del Ejecutivo de lograr un índice de precios de un dígito.


Ver para creer

El pasado 14 de agosto, durante un acto en el Teatro Teresa Carreño, en el que se anunciaron los resultados de la Comisión Presidencial para el Diálogo, el mandatario nacional volvió a prometer que se encargaría de promover la reactivación económica.

“En lo económico, hay signos alentadores de recuperación y estamos seguros de que el segundo semestre será mucho mejor que el primero”, afirmó, y lo ratificó ayer durante su programa radial Aló, Presidente. Pero los representantes del sector privado no son optimistas. El presidente de Conindustria, Lope Mendoza, dijo que a pesar de que se logró reactivar el mecanismo de compras del sector público a las empresas nacionales, los resultados de esa inyección de recursos (2,8 billones de bolívares) no se verán este año, sino a principios de 2003, si realmente se cumple la meta y el compromiso de los entes del Estado.

“Los dos últimos años se han caracterizado por el deterioro de la economía real y del empleo formal. Creo que hace falta un acuerdo nacional para restablecer la confianza de los inversionistas en Venezuela”, sostiene Mendoza.

Comenta que los planes de la sobremarcha y de empleo no dieron resultado. “Las actuaciones del Gobierno han estado centradas en la agenda política. Se dijo que 2002 sería el año de la reactivación económica, pero se ha acentuado el contrabando y los ilícitos aduaneros como nunca”, agregó el industrial. Para el presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de los Alimentos, Rafael Alfonzo, el gran desacierto del Gobierno ha sido la incertidumbre jurídica que afecta el ambiente de inversión. Cuestiona la política fiscal y cambiaria. A su juicio, la devaluación no ha favorecido las exportaciones; al contrario, se han encarecido los bienes y productos con componente importado.

“Ninguna de las cosas que prometió las ha cumplido” afirmó.


Palabras en medio del ventarrón

El 15 de septiembre de 2000, el presidente Hugo Chávez celebró los primeros 100 días de su segundo gobierno. En ese marco anunció la sobremarcha, plan económico que buscaba “acelerar el proceso de recuperación económica”, para el cual se utilizarían 1,5 billones de bolívares del remanente cambiario de los últimos 3 años.

Cinco días más tarde, sin más justificación que la frase “es imprescindible la Ley Habilitante para dar cumplimiento a la Constitución”, pidió por segunda vez poderes para legislar por un año, y aprobar 34 proyectos legales, que a la larga sumaron 49.

La discusión de estas normativas se caracterizó por un ambiente de hermetismo, que generó el rechazo de la mayoría del sector privado. A finales de 2001 se desencadenó una ola de demandas de nulidad ante el Tribunal Supremo de Justicia, principalmente contra la Ley de Tierras y la de Hidrocarburos. En 2002, las promesas económicas del Ejecutivo parecen haber quedado a un lado y pasan a tener más importancia los hechos oscuros dentro de las finanzas públicas y las medidas económicas dictadas por el Presidente.

El 12 de febrero, el Ejecutivo y el Banco Central de Venezuela anunciaron la libre flotación del dólar. Además, de un recorte de 7% en el gasto público y la reestructuración del presupuesto de 2002.

En mayo sale a la luz pública la desaparición de 3,03 billones de bolívares que el Gobierno debió depositar en el Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica. A finales de ese mismo mes, el gabinete económico anunció el llamado plan Tobías –caracterizado por el incremento de las tasas del impuesto al débito bancario, de 0,75% a 1%, y del impuesto al valor agregado, de 14,5% y 16%– y además una política de endeudamiento interno y externo para financiar el déficit fiscal, calculado en 7 billones de bolívares. Actualmente, otro hecho ensombrece la política económica: la adjudicación directa de 190 millardos de bolívares en bonos de la deuda pública nacional.


Omar Martínez 
 

KATIUSKA HERNÁNDEZ / www.el-nacional.com  (Venezuela), Lunes 19 de agosto de 2002 

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