Venezuela
Acuerdo para recuperar la productividad deben buscar el Gobierno, Fedecámaras y la CTV


Nivel de instrucción de 55% de la fuerza laboral está por debajo de 6º grado
Una investigación realizada por la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela, con el auspicio de la Corporación Andina de Fomento, reveló que 98% de las empresas del país pertenecen a la pequeña y mediana industria. Los contribuyentes especiales del Seniat se redujeron en 7%



La pequeña y mediana industria del país se ha visto afectada por la crisis económica, y la recesión. A pesar de que el Gobierno ha prometido impulsar políticas claras para fomentar las microempresas y reactivar la economía, los resultados no han sido favorables.

Una investigación realizada por la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela, con el auspicio de la Corporación Andina de Fomento, reveló que 98% de las empresas del país pertenecen a la pequeña y mediana industria. Así, en Venezuela existen 480 mil empresas distribuidas a lo largo y ancho del territorio nacional. El trabajo es recogido en el libro Observatorio Pyme: Estudio de la Pequeña y Mediana Empresa en Venezuela.

Tomás Páez, sociólogo y profesor de la UCV, coordinó el estudio sobre las Pyme en el país, los índices de desempleo, economía informal y el nivel de educación de los venezolanos. “La productividad del país ha venido bajando de manera sistemática en los últimos 25 años, y no hay ninguna tendencia que indique lo contrario”. Páez destacó que la capacidad de una nación para mejorar su calidad de vida, a largo plazo, depende de su potencial para desarrollar la productividad. “Esta es, además, la única manera de mejorar el salario real de los trabajadores. No hay opción distinta”.

Hizo hincapié en que es necesario establecer pactos sociales entre el empresariado nacional, representado por Fedecámaras; los trabajadores, agremiados en la Confederación Venezolana de Trabajadores, y el Ejecutivo. Señaló que cuanto más tiempo se demoré el país en lograr un acuerdo para atacar la pobreza, el desempleo y la informalidad -que son variables que vienen juntas- será más difícil superar los problemas.

“Es necesario que se tracen políticas, acciones y tomar decisiones para mejorar la productividad, que impacta el salario de los trabajadores y afecta directamente la competitividad”, dijo el investigador.

Destacó que el Acuerdo Democrático propuesto por los sectores privado y laboral, con el aval de la Iglesia Católica, es un gran paso en la dirección de establecer acuerdos. Productividad significa diálogo, implementar reglas de juego claras, eficientes servicios públicos. Se necesitan empresas con la participación del Estado a través de políticas públicas adecuadas, afirmó.

Páez señaló que el Gobierno ha tenido algunas iniciativas para este sector pero, a juzgar por los números, no ha habido resultados concretos. Aseveró que el papel que ha venido desarrollando el Banco Exterior (Bancoex) y la institucionalidad referida a las garantías para la inversión han sido insuficiente.

Sin instrucción

El análisis revela que en 1996 Venezuela se ubicaba en el puesto 42 como nación productiva, y ahora ocupa el número 62. También se señala que el tejido empresarial del país es muy pequeño; esto quiere decir que la posibilidad de absorber la mano de obra se hace difícil, toda vez que no existe la suficiente cantidad de empresas que puedan hacerlo.

El trabajo constata que entre 53% y 58% de la masa laboral se dedica a la actividad informal y, aunado con ello, el desempleo asciende a 15%, de lo que se desprende que 70% está desempleada y se dedica a ocupaciones informales. Sólo 30% de la mano de obra se ubica en el sector formal de la actividad económica, y la mayoría labora en las Pyme. El crecimiento del desempleo puede explicarse por el cierre de las empresas, así como la disminución de la capacidad instalada; es decir que las industrias que pueden operar con 300 personas, por ejemplo, lo hacen con 180. Es un círculo vicioso, en la medida en que aumenta el desempleo se reduce la capacidad de compra de las personas y el mercado se contrae, sostiene Páez.

El coordinador del estudio explicó que en el desempleo y la informalidad, las mujeres están en peor condiciones que los hombres. Agregó que sobre la base de la investigación realizada, se determinó que 55% del recurso humano venezolano tiene una instrucción por debajo del sexto grado de primaria, y que 75% tiene no llega al quinto año del bachillerato. “Tener recursos humanos con ese nivel de formación, es casi como lanzarlos al desempleo. Es necesario que el Gobierno diseñe programas nacionales y regionales de capacitación, sobre todo para los estados, pues las necesidades de cada zona son distintas. Las instituciones locales son las que están más cerca de la realidad de sus trabajadores. Se impone aplicar políticas descentralizadas para combatir el desempleo y la informalidad”, expresó Páez.

Experiencia nefasta De acuerdo con el estudio, el SENIAT tenía contabilizado para 1999, 8.051 empresas por cuyos volúmenes de venta se les daba un trato especial, toda vez que aportaban 80% de lo que recauda el Fisco. Para junio de 2000, el número de firmas consideradas como contribuyentes especiales descendió a 7.488. “Se trata de una reducción del 7%, pero ese 20% de las empresas son las que aportan 80% de los ingresos. Esto, obviamente ha impactado de manera severa la recaudación. La mayor disminución de los contribuyentes especiales se produjo en la región central del país”, reseña la investigación.

Tomás Páez cree que el otorgamiento de créditos a pequeños y medianos empresarios, a través del Banco del Pueblo y el Banco de la Mujer, no ha arrojado logros concretos, porque que estas experiencias carecen de criterios y sistemas confiables para escoger a los destinatarios. “La experiencia con el Banco del Pueblo ha sido nefasta. Incluso las autoridades de esta entidad bancaria así lo han reconocido. No obstante, la experiencia de los microcréditos en el mundo ha sido efectiva y en el país tenemos una experiencia positiva con Bangente; positiva para la banca y para los deudores. Ahora, si lo planteas de la manera como se hizo con el Banco del Pueblo, está destinado al fracaso, porque fue mal gerenciado y no tienen capacidad de selección”, sostuvo.

Aseguró que el Gobierno ha diseñado numerosos planes para incentivar a la pequeña y mediana industria, “pero la inversión pública y privada ha disminuido de manera progresiva, y por ello hay menos empresas, y obviamente, menos empleo. Una cosa es lo que se dice y otra es lo que ocurre en la realidad”.

Explicó que el crecimiento de la informalidad, mantenimiento de cifras elevadas - en más de dos dígitos- del desempleo y un alto numero de personas que viven en la pobreza es “una bomba de tiempo que si no se toman medidas inmediatas, puede estallar en cualquier momento”.

En opinión de Páez un buen paso en esa dirección sería desarrollar políticas que estimulen, por ejemplo, el sector de la construcción. Esto podría hacerse a través de la creación de infraestructuras nacionales como autopistas, aeropuertos, carreteras. “Si logra realizar inversiones en esta área, se alcanzaría la dinamización de una parte del mercado”.

 

ACELINA CARQUEZ / www.el-nacional.com  (Venezuela), Lunes 25 de marzo de 2002 

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